El honor, el mecanismo que afirma las relaciones sociales

Publicado: 3 noviembre 2009 en Antropologia Social, Representación de la realidad, Sociologia, Venezuela

por Hiram Carvallo

Algunas palabras introductorias para un articulo mio de la universidad..

En la perspectiva de las ciencias sociales, toda nación, estado o entidad política está constituido por sociedades, formadas también por instituciones o cuerpos sociales que articulan las relaciones entre individuos, en distintas formas y tipos y aquellas a su vez son construidas por esas interacciones persona a persona.

En un ordenamiento de lo micro a lo macro, seria así (de izquierda a derecha):  1º) individuos = 2º) relaciones sociales = 3º) instituciones sociales = 4º) sociedad = 4º) estado (cuando lo hay).

La sociedad puede ser muy parecida a este entremado generado por computadora
La sociedad puede ser muy parecida a este entramado generado por computadora

La existencia de ese agregado coherente de partes disimiles como los individuos no es inherente, no existe porque sí. Toda esa estructura no es natural, es el producto de ese modo de significación que le damos a la realidad denominado “cultura”.

El ser humano, a diferencia de los animales, no nace con un set de conductas heredadas para sobrevivir en el mundo, sino que casi todo su repertorio de acciones, debe construirlo y/o aprenderlo. Esa ausencia de especialización, esa carencia del olfato del perro, el ojo del águila o la velocidad motora del jaguar, el Homo Sapiens las suple con constructos artificiales permitidos por el desarrollo de su capacidad cerebral que le ayudan a interactuar con su medio y los otros seres humanos.

La vida ordenada en sociedad fue quizás uno de los constructos más importantes que pudo haber inventado por el Hombre. En palabras de David Sloan Wilson, como mecanismo evolutivo (aún artificial) es comparable en los efectos al de la selección natural.  La especie no evolucionó sólo en términos de competencia reproductiva individual en un entorno de recursos naturales escasos, sino también mediante la cooperación entre individuos.

La fuerza por la cooperación
La fuerza por la cooperación

Esta cooperación siempre ha sido definida por mecanismos simbólicos que han variado para enfrentar las distintas configuraciones de los biotopos que han enfrentado los grupos humanos a lo largo de su historia.  Uno de los mecanismos simbólicos esenciales en la definición y solidificación de la cooperación en tanto que cemento de las relaciones sociales es el Honor.

Honor no es en este abordaje la cualidad moral que el sentido común o cultura occidental le atribuye, no es solo eso, es mas.

El Honor: el mecanismo que afirma las relaciones sociales.

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Relaciones sociales son siempre mediadas por el Honor, que el reconocimiento dado a los individuos participar, formar parte y pertenecer a ellas

El honor es el reconocimiento público de la validez o aptitud de un sujeto para funcionar dentro de la relación social y el mecanismo que permite su integración y afianza su estatus dentro de la estructura social (Pitt Rivers, 1971: 18).

graduacion
El honor que se adquiere para ser un profesional universitario y funcionar en las relaciones sociales (laborales) donde es necesario serlo.

El reconocimiento del honor depende del cumplimiento por parte del sujeto de una serie de requisitos o atributos constituidos por características no decididas por él como las del nacimiento (Pitt Rivers, 1971: 19) y/o por acciones que él debe realizar de acuerdo a un papel demarcado por un código de conducta definido por la sociedad, el grupo o sujetos poderosos dentro del colectivo para participar en la relación (Pitt Rivers, 1971: 19).

La sociedad en pleno o ciertos sujetos en representación de la sociedad dan el reconocimiento u honor al sujeto. Los sujetos con poder a veces dan honor porque,

Todas las autoridades políticas ostentan la pretensión de en­carnar los valores morales de la sociedad que gobiernan, de «orde­nar lo justo y prohibir lo injusto (…) reclaman el derecho a conceder «honores» y de ello se sigue que aquellos a quienes honran son, en su opinión, honorables (Pitt Rivers, 1971: 19).

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La metafora de las mascaras o caras de Erving Goffman

Como toda relación social, las interacciones mediadas por el honor reposan sobre la categorización de los sujetos como actores que presentan “caras” (Goffman, 1981: 23). La naturaleza de las caras y de las conductas derivadas de estas depende del tipo de relación social que se pretenda recrear. El honor asegura mediante el énfasis que hace en los códigos de conducta y en las retribuciones o “premios” a su cumplimiento, que las identidades de los sujetos participantes en la relación se mantengan bien definidas, dando así la estabilidad necesaria para la reproducción continua de la interacción social.

 

 

 

Los beneficios del honor

(El honor) entraña no sólo una preferencia habitual por un modo de conducta determinado, sino también el derecho a determinado trato a cambio. (Pitt Rivers, 1971)

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Un ejemplo venezolano, de los beneficios ligados al honor por parentesco. En este caso el poder politico, repartido entre los hermanos Chávez.

La adquisición del “honor” o validez de un sujeto para un conjunto social por cumplir un papel o “cara” asignada tiene como consecuencia el reconocimiento de beneficios que pueden ser inmateriales como el poder, el respeto, la solidaridad grupal o materiales como el acceso a la alimentación, derivados de la adecuada interpretación del papel para el sujeto. Y en efecto, éste y no sólo la satisfacción de la necesidad psicológica de “afiliación” (Maslow, 1991), es el motivo de la persecución del honor, puesto que, en muchas sociedades el sujeto accede a los bienes materiales e inmateriales sólo sí es aceptado por las redes sociales (como las conformadas por los sistemas de parentesco y alianza) que agrupan a los sujetos.

Así, numerosas culturas,  sancionan que la satisfacción de la necesidad fisiológica de alimentación (Maslow, 1991) dependa de la percepción del sujeto como un “pariente” o un afín por los otros sujetos o el grupo que monopoliza el acceso a los recursos. Así, sucede en sociedades del África,

El grupo corporativo de parentesco, ya sea un clan, un sub-clan o un linaje, es el que controla el uso de la tierra, ya sea para la caza, para el pastoreo o para la agricultura (Radcliffe-Brown y Fordes, 1982: 54)

En Venezuela, el acceso de los sujetos a un empleo en una empresa privada o institución pública depende en primer lugar de sí estos son aceptados como “parientes”, “compadres”, “panas” en redes de alianza entre individuos como las que configuran el  compadrazgo y la amistad y que aparentemente son exógenas a la institución económica (conformada culturalmente en torno la concreción de fines tecnológicos, económicos o de otra índole) que dan lugar al fenómeno de la “palanca” como modo de distribución de los empleos alternativo al de la distribución según el merito técnico individual (Hurtado, 1999: 198).

No obstante, tanto en la “palanca” como en la “meritocracia”, el honor está presente, solo que con diferentes contenidos: en una, el honor depende de características del parentesco o alianza del sujeto y en la otra de sus acciones y destrezas técnicas.

El honor como cemento de la identidad

En los ejemplos de las dos culturas, el reforzamiento por el honor de la delimitación de las identidades es una herramienta cultural utilizada por los individuos para evitar la desconfianza y angustia psicológica que genera una interacción con los Otros a los que no se conoce bien por la impredecibilidad de sus conductas. El honor asegura la “identificación” de los sujetos, lo que se puede y no se puede esperar de cada quien.

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Descripción etnologica de un sistema de parentesco (una especie de genealogía).

El honor es, entonces, otro mecanismo cultural como la prohibición del incesto y los sistemas de parentesco y alianza, que da coherencia al conjunto social, porque asegura la delimitación del adentro y el afuera del grupo social mediante códigos de conducta que deben ser cumplidos por los individuos en las interacciones que ocurren en la vida cotidiana grupal.

Del reconocimiento otorgado por el honor depende la identidad del sujeto y de su función dentro de la estructura social. Una situación de desconocimiento genera aislamiento para el que la sufre, una condición psicológica insoportable contra la cual los sujetos se rebelan, generándose entonces las luchas por el reconocimiento, que buscan cambiar la representación de la sociedad en particular sobre el honor.

La universalidad vs. la diversidad cultural y espacio-temporal del honor

(El honor) posee una estructura general que se ve en las instituciones y en las valoraciones propias de una cultura dada. Podríamos equipararlo con el concepto de magia en el sentido de que, si bien sus principios pueden detectarse en todas partes, van envueltos en concepciones que no son equivalentes exactamente de un lugar a otro. (Pitt Rivers, 1971: 17)

Se puede ver al honor como una estructura cultural, ya sea por su universalidad como por su funcionamiento pre-racional, como regla cuya representación de la realidad genera conductas en los individuos sin su deliberación o reflexión cuando son realizados (Lévi-Strauss, 1987). Esto último se infiere del que son pocas las veces que se reflexiona sobre el origen, naturaleza o legitimidad del honor como institución. Normalmente, solo se cuestiona quienes son sujetos de “honor” y el código moral que rige el ritual de adquisición de honor, como ejemplo de la sociedad posrenacentista europea:

la opinión popular que considera­ba el honor de los rústicos más valioso que el de los cortesanos, o el comentario irónico de Voltaire, quien afirmaba, en respuesta a Montesquieu, que en la corte es precisamente donde siempre hay menos honor. (Pitt Rivers, 1971: 20)

Los sujetos dentro de las sociedades asumen la naturalidad de la institución del honor. Solo dentro de la cultura occidental, se ha dado la reflexión principalmente filosófica y antropológica sobre la “naturalidad” o no del honor (Pitt Rivers, 1971: 17).  Esa reflexión comenzó cuando se despojó al honor de su soporte mítico religioso y fue analizado racionalmente como otras estructuras culturales e instituciones sociales por los philosophes europeos del siglo XVIII (Pitt Rivers, 1971: 19).

Las formas y contenidos del honor varían según la sociedad al igual que las características, roles o cánones a cumplir por los sujetos interesados en ser “honorables”, la forma en la cual se accede al “honor”, las retribuciones y las causantes morales de la “preciado” atributo.

La intensidad en el cumplimiento de la norma

Como también la flexibilidad o dureza en el cumplimiento de la regla. Inclusive dentro de una misma sociedad o grupo pueden existir diferentes acepciones del honor. Por ejemplo, en las sociedades renacentistas europeas el honor podía adquirirse mediante la virtud en el cumplimiento de un código moral de conducta o mediante su impugnación violenta de unos a otros (Pitt Rivers, 1971: 22).  El honor es una cualidad situacional, relativa a un tiempo y espacio (Moreira, 2007: 5-20) 


Mecanismos del honor

 

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El honor del jugador de futbol se gana o se pierde en la cancha con su actitud.

 

El reconocimiento o pérdida del honor se realiza siempre durante la interacción física del sujeto “honorable” con otros actores de la relación social que norma su papel. El honor existe en el espacio público, es su campo de acción natural. En ese sentido, el honor está muy relacionado con la reputación, y la percepción pública sobre el sujeto.

La importancia de la presencia de una persona es sumamente pertinente para su honor. Lo que dicho en la cara es una afrenta a su honor puede no deshonrarla, si se dice a sus espaldas. Lo ofensivo no es la acción en sí misma, sino el acto de obligar al ofendido a presenciarla. (Pitt Rivers, 1971: 23)

El honor se adquiere mediante rituales, como por ejemplo los de las complejas ceremonias como las de los ritos de paso, las de matrimonio hasta los títulos otorgados en un instituto de educación superior y terminando con las más informales como los encuentros cara a cara de la amistad, realizados en público y se pierde también en público.

La redefinición del honor

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Jovenes en lucha por su honor en Cataluña, España.

La aceptación de las reglas definidas por el honor no se hacen siempre automáticamente ni completamente, como todo aspecto cultural pueden ser cuestionadas por los sujetos, reformuladas, pueden ser abolidas hasta un momento luego de una lucha por las representaciones sociales por parte de minorías activas (Moscovici, 1981) constituidas por sujetos que se consideran afectados, desplazados por estas reglas. Así ha sucedido en las sociedades industrializadas del Norte, donde sujetos anteriormente estimatizados (Goffman, 1971) como los homosexuales, las mujeres, los jóvenes, las minorías étnicas considerados no “honorables”, no aptos para disfrutar del honor del hombre adulto occidental, lucharon por la reformulación  de esta categoría y hoy son tan “honorables” como el hombre adulto blanco, heterosexual y cristiano. Porque toda lucha antidiscriminatoria es una lucha por el honor, por el cambio de las nociones de lo que es aceptado y lo que no.

BIBLIOGRAFÍA

Goffman, Erving (1981) La presentación del ser en la vida cotidiana. Buenos aires: Amorrortu editores.

————————(1971Estigma: la identidad deteriorada. Buenos aires: Amorrortu editores.

Hurtado, Samuel (1999) La sociedad tomada por la familia: estudios en cultura matrisocial en Venezuela.  Caracas: Ediciones UCV.

Lévi-Strauss, Claude (1987) Antropología Estructural. Buenos Aires: Paidos.

Maslow, Abraham H (1991) Motivación y personalidad. Madrid: Díaz de Santos

Del autor tomamos la importancia que tienen psicológicamente las necesidades sociales (de afiliación en su teoría), discrepamos de la universalidad de su jerarquización valorativa de estas, pues el juicio sobre qué necesidad es importante que otras puede variar según la sociedad.

Moscovici, Serge (1981) Psicología de las minorías activas. Madrid: Ediciones Morata

Moreira, Maria V. (2007). “Etnografía sobre el honor y la violencia de una hinchada de fútbol en Argentina”. En Revista Austral de Ciencias Sociales 13: 5-20 http://mingaonline.uach.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-17952007000200001&lng=es&nrm=iso

Pitt Rivers, Julian (1971) Antropología del honor o política de los sexos: Ensayos de antropología mediterránea. Crítica. Barcelona.

Radcliffe-Brown, A. R. (1982) “Introducción”. En: Radcliffe-Brown,  A. R. y Forde, C. Darryl (editores), Sistemas africanos de parentesco y matrimonio. Barcelona: Editorial Anagrama.

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