¿La escasez conduce a la racionalidad económica? Sobre los equívocos de una antropología liberal

Publicado: 3 diciembre 2010 en Antropología Económica, Antropologia Social

Una discusión sobre la “racionalidad”  del sistema económico que autoconstruye como modo de conocimiento sobre los Otros sistemas económicos.

Hiram Carvallo

Octubre de 2010

“No hay tal cosa como la Racionalidad Económica”

(Caillé[1], 1986: 246)

Nunca sabemos qué tipo de procesos están presentes en la mente de las personas en momentos particulares; en conse­cuencia, todo lo que podemos alcanzar a entender es la mani­festación general de un proceso, pero no sus características particulares en un momento determinado.(…) El comportamien­to racional no es una premisa de la teoría económica, aun cuando normalmente se presenta como tal. El punto esencial que debe entenderse es que la competencia fuerza a la gente a actuar racionalmente si está dispuesta a mantener su posición o si aspira a mejorarla”.

(Hayek en Pizarro, 1980: 46. Subrayado nuestro)

La cita que recogemos puede resultar paradójica proviniendo de Friedrich Von Hayek[2], uno de los más destacados proponentes de la teoría económica liberal. Paradójica en su reconocimiento de la debilidad epistemológica de una teoría que hace de un constructo  –  con finalidades instrumentales de una ciencia en desarrollo[3] – como es la “elección racional”, el mecanismo activador de la acción social y al mismo tiempo ilustrativa porque recoge en un solo párrafo las proposiciones, auténticos lugares comunes del modo en el  que el sistema económico capitalista conceptualiza la lógica profunda que lo articula. “Racionalidad económica” es el nombre que se le da a esta lógica articulatoria no tan aparente de las relaciones sociales visibles de un sistema económico (Godelier, 1976: 294). La racionalidad económica como toda racionalidad es una reflexión sobre la vinculación entre medios y fines, o de la manera (praxeología) en que deben, dadas ciertas condiciones, realizarse unos fines a través de unos medios dados.

En este breve ensayo nos referiremos a una racionalidad económica que ha autoconstruido como modo de conocimiento sobre los dominios del sistema social distintos al sistema económico pero también sobre los sistemas económicos existentes en Otras sociedades. Dicha racionalidad  es la del sistema económico moderno capitalista de Occidente.

La racionalidad económica pertenece al tipo de construcciones teóricas deductivas, es decir aquellas constituidas de proposiciones lógicas que son consideradas verdaderas a priori enlazadas unas a otras en relaciones de causalidad, dando como resultado una teoría que reposa en un funcionalismo teleológico (Mahner y Bunge, 2001). ¿Qué significa eso? Que describe un sistema económico constituido por elementos con funciones específicas (un rol particular que cohesiona al sistema y les hace dependientes a otras funciones), donde unos tienen una intencionalidad (ej. La elección racional), que les hace tomar un liderazgo sobre los otros y dirigir al sistema hacia un objetivo o conjunto de objetivos (de allí el adjetivo de “teleológico”). Es decir, hay funciones que dominan el sistema económico, este caso, la elección racional, que por ello dan dirección o sentido a todo el sistema. Y esta función adquiere esta naturaleza por decidir el modo de las relaciones de producción, distribución y circulación, organizadas por su lógica, la de la costo/beneficio.

Esta racionalidad económica opera en dos niveles, en el primero prescribe las características del sistema económico y en el segundo, define el tipo de agencia que toman los sujetos económicos involucrados en este sistema (Huguet, 2001). 

El sistema económico capitalista moderno maniobrado por la lógica de esta racionalidad (entiéndase racionalidad como una praxeologia determinada) se autodefine como un proceso racional de asignación de recursos a necesidades, condicionado en un espacio caracterizado por una contradicción entre las necesidades crecientes y alternativas (fines) de los sujetos que lo conforman y de los pocos recursos (medios) para satisfacerlas, o dicho de otra manera siguiendo a Malthus ([1798] 1966: 24) “la tendencia constante de toda vida a aumentar, reproduciéndose, más allá de lo que permiten los recursos disponibles para su subsistencia.” El sistema económico estará signado entonces por la escases, ese estado de discrepancia entre los deseos y lo medios para realizarlos, concepto que en un primer momento se construyo como herramienta analítica para un contexto circunstancial que vivió la Inglaterra de la revolución Industrial y que adquirió más tarde un carácter ahistórico y transcultural aplicado al análisis de realidades societarias muy distintas, dando lugar a equívocos en la investigación (anacronismo y etnocentrismo). Se pensó que las otras sociedades operaban con una consciencia cuantitativa que les llevaría a notar discrepancias en la cantidad de recursos y no solo eso sino a lamentarse por ello (“consciencia de la escaces”) conduciendo finalmente a cierto tipo de agencia la acción de los sujetos.

Es decir, a una articulación entre sujetos racionales y sistema económico, la  aplicación de la “elección o comportamiento racional” que se realiza de esta manera: los agentes económicos actúan frente a una escases inherente al sistema, jerarquizando las necesidades de acuerdo a criterios como la intensidad, duración y sensación de placer derivado de su satisfacción, y a los recursos según la utilidad[4], el grado de la capacidad de estos de satisfacer estas necesidades. Luego, someten a examen racional – un análisis entre costos y beneficios – los diferentes usos que se le pueden dar a los recursos para satisfacer esas necesidades, escogiendo la praxis que resulte en el menor costo (trabajo/dolor para adquirirla) y la mayor satisfacción de las necesidades (ya jerarquizadas por intensidad o urgencia). Aplicando el criterio utilitarista de Bentham de la búsqueda de “los placeres y evitación [de] los dolores” y la práctica de la consecución del placer con el menor dolor.

Mucho del equívoco o reducción al absurdo de una hipótesis como la que hemos citado al principio de que el comportamiento racional aflora en un contexto económico signado por la escases de recursos que lleva a competencia entre individuos por ellos, proviene del seno de una construcción teórica deductiva que, en primer lugar, no trata sobre realidades (“verdades empíricas”), sino sobre proposiciones a las que se atribuye una verdad a priori; y que en segundo lugar, de las conexiones entre sus proposiciones no cumplen con los criterios lógicos de verdad y por ello no tienen el suficiente carácter proyectivo para definir las dimensiones y funcionamiento de una realidad (Hammond, 1997: 37). Y finalmente de una falacia – propia de la teoría de la elección racional – que hace ver a todas las acciones humanas impulsadas por objetivos instrumentales. Como si los individuos pasaran todo el tiempo de vida comparando los costos y beneficios cada acción que pretenden realizar en la vida y definiendo entonces cuál de estas le permiten ser más eficaces en el logro de objetivos que siempre son personales (es decir, calculando y actuando según la utilidad de la acción) (Zafirovski, 2003).. Como si en todas las sociedades opera una versión utilitarista del cogito ergo sum, el sujeto cognoscente de la modernidad.

¿Qué la escasez entonces conduce a la racionalidad en la economía? Si y solo si, si primero una sociedad sufre un cambio en el orden paradigmático que lleve a la construcción de una lógica de vida basada en una racionalidad económica, que reposa en la cuantificación y la medición, al uso de esta cuantificación en la perspectiva sobre los recursos y la definición de una justificación de esta cuantificación para la toma de decisiones en la vida cotidiana.

Es decir, una sociedad como la europea occidental que a partir de la herencia de la aritmética griega y la adopción a partir del siglo XIII, de la matemática arábiga, la doble partida contable[5] y el sistema métrico,  inició y desarrolló un acelerado camino hacia la cuantificación de la vida, cuando por las necesidades del emergente comercio mundial empezo a utilizar estos métodos,  resultando en el nacimiento y apogeo de una racionalidad económica bastante particular.

Por ello en sociedades carentes de tal instrumentación técnica y de constructos conceptuales que otorguen una carga valorativa a esta práctica cuantificable, una percepción de la  discrepancia entre recursos y necesidades, es decir de “escasez”, no conduce a una racionalidad económica, al menos no como se concibe en la modernidad occidental. No hay una causación universal entre una y otra cosa. El registro etnográfico está lleno de sociedades que, por ejemplo, naturalizan el hambre y justifican desde construcciones simbólicas en la cultura, donde no acceder a recursos no conduce a soluciones “racionales” (es decir, en torno a un cálculo costo/beneficio), de sociedades que hasta carecen de una representación dicha situación como “problemática” dada la ausencia de una intencionalidad de reflexionar sobre las propias condiciones de vida. Sociedades que por condiciones de facilidad al acceso a recursos materiales, por simplificación o adecuación de sus necesidades con los recursos del medio o por la ausencia de la representación que haga de la ausencia de recursos un “escasez” y le atribuya una carga valorativa negativa, devienen por contraste, entonces, en “sociedades de la abundancia” (Sahlins, 1977: 27) exentas del peso que en la existencia social occidental deja la consciencia de la escases, de la constricción de la vida por unas necesidades acumulativas insatisfechas. En las que, más bien, con menos dolor (“trabajo”) consiguen mas placer (“abundantes recursos para cumplir con necesidades”). En estas sociedades, inclusive la racionalidad económica puede tener otro contenido, otra lógica profunda que es la que imprime la cultura, sociedades que en la percepción de una situación de escasez, activan otra forma de agencia en los sujetos constituida por los principios de reciprocidad y redistribución de los recursos, en vez de la competencia por aquellos (Polanyi, 1989: 102) O también ejemplos “contradictorios” para nuestra lógica, de sociedades como los Kwakiutl del noroeste de Canadá en las que la abundancia material activa la competencia entre individuos, competencia que para mayor vergüenza de los absolutistas de la racionalidad económica capitalista, es ritualizada en un evento especifico, el potlatch.

Entonces 1.) Existen varias racionalidades económicas, cada sistema económico tiene su lógica profunda que se diferencia al de cualquier otro, esta racionalidad es definida principalmente por la cultura y su interacción con la dinámica sociohistorica de una sociedad dada. 2.) Que en vista del carácter socialmente construido de cada racionalidad económica, es una falacia la afirmación de una espontaneidad o naturalidad del surgimiento de una agencia articulada de acuerdo a la lógica del costo-beneficio en un contexto de discrepancia cuantitativa entre necesidades y recursos.  No siempre se actua economicamente en base a la sensación de escasez.

Notas:

[1] Del Francés “La rationalité économique n`existe pas”  en Caillé, Alain (1986) Splendeurs et misères des sciences sociales: esquisses d’une mythologie” Paris: Librarie DROZ. Caillé es sociólogo del MAUSS (Acrónimo en francés de Movimiento antiutilitarista de las ciencias sociales)

[2] Friedrich Von Hayek es con Murray Rothbard y Ludwig Von Mises un exponente de la escuela austriaca de economía, a esta se le considera una corriente alternativa – pero también liberal – de la predominante escuela neoclásica de economía representada por Samuelson, Stiglitz y Buchanan.

[3] De acuerdo a Humphreys (2003: 168) el predominio de la teoría de la elección racional en la ciencia economía deviene de su carácter deductivo que permite la construcción de modelos matemáticos que se caracterizan por su capacidad proyectiva respecto a  fenómenos masivos.

[4] Una noción con una larga historia en el pensamiento occidental, con raíces en el epicureísmo griego (341 A.C), recuperada por Jeremy Bentham y John Stuart Mill en el siglo XVIII y reformulada en el los siglos XIX y XX por los economistas marginalistas y neoclásicos.

[5]  Weber fue uno de los primeros en resaltar que sin la invención de técnicas de cuantificación como la partida doble de la contabilidad jamás se habría producido la objetivación de la realidad económica, ni el correspondiente desarrollo de una racionalidad económica y del sistema económico capitalista (Carruthers y Espeland, 1991: 32)

Bibliografía

Bentham, Jeremy [(1789) 2010]  Introducción a los principios de la moral y de la legislación.  Disponible en versión web http://www.alcoberro.info/planes/bentham.htm [Revisado el 18-10-2010]

Caillé, Alain (1984) “Ambiguïtés d’une catégorie anthropologique. La rareté reconsidérée”. En Bulletin du MAUSS n° 12 [« Évanescences de l’économique », 4to trimestre. Paris. Disponible en versión web http://www.cairn.info/load_pdf.php?ID_ARTICLE=RDM_018_0119 [Revisado el 18-10-2010]

__________ (1986) “La rationalité économique n`existe pas” en Caille, Alain (1986) Splendeurs et misères des sciences sociales: esquisses d’une mythologie” (Cap. 8)  Paris: Librarie DROZ. Disponible en versión web http://books.google.co.ve/books?id=NTBuaNX3logC&printsec=frontcover#v=onepage&q&f=false [Revisado el 18-10-2010]

__________ (1996) “El nacimiento del Homo Economicus”. En UNESCO Courier. Paris: UNESCO. Disponible en versión web http://www.unesco.org/ulis/cgi-bin/ulis.pl?catno=104861&set=4BF8A627_2_356&gp=1&lin=1&ll=1 [Revisado el 18-10-2010]

Carruthers, Bruce y N. Espeland, Wendy (1991) “Accounting for Rationality: Double-Entry Bookkeeping and the Rhetoric of Economic Rationality.” En The American Journal of Sociology, Vol. 97, No. 1. (Jul., 1991), pp. 31-69. Disponible en versión web: http://links.jstor.org/sici?sici=0002-9602%28199107%2997%3A1%3C31%3AAFRDBA%3E2.0.CO%3B2-%23 [Revisado el 18-10-2010]

Godelier, Maurice (1967) Racionalidad e Ir­racionalidad en Economía. México: Fondo de Cultura Económica.

_______________ (1976) Antropología y Economía. Barcelona: Anagrama  

Hammond, Peter (1997) “Rationality in Economics”. En Rivista internazionale di Scienze sociale. Año CV 247–288. Disponible en versión web http://www.stanford.edu/~hammond/ratEcon.pdf  [Revisado el 18-10-2010]

Huguet, Andrés (2001) Sobre la racionalidad en economía. Anotaciones para un marco teórico de entendimiento de la organización de la población en contextos de pobreza en el Perú contemporáneo. Disponible en versión web  http://huguet.tripod.com/racio.htm [Revisado el 18-10-2010]

Humphreys, Paul (2003) “Mathematical Modeling in the Social Sciences” En Turner, Stephen y Roth, Paul (Comps.) (2003) The Blackwell Guide to the Philosophy of the Social Sciences. Londres: Blackwell Publishing.

Mahner, Martin y Bunge, Mario (2001) “Function and Functionalism: A Synthetic Perspective”. En Philosophy of Science, 68 (March 2001) pp. 75-94

Malthus, Thomas ([1798] 1966)  Primer ensayo sobre la población. Madrid: Alianza

Pizano, Diego (Comp.) (1980) Algunos creadores del pensamiento económico contemporáneo. F. A. Hayek, John Hicks, Nicholas Kaldor, Leonid V. Kantorovich, Joan Robinson, Paul A. Samuelson, Jan Tinbergen  México: Fondo de Cultura Económica

Polanyi, Karl (1989) La Gran transformación. Critica del liberalismo económico.  Madrid: Ediciones de La Piqueta.

Sahlins, Marshall (1977). Economía de la Edad de Piedra. Barcelona: Akal.

Samuels, Warren; Biddle, Jeff y Davis, John (Eds.) (2003) A Companion to the History of Economic Thought . Londres: Blackwell Publishing

Zafirovski , Milan (2003) “Human Rational Behavior and Economic Rationality.” En Electronic Journal of Sociology, Vol 7. N. 2. Disponible en version web http://www.sociology.org/content/vol7.2/02_zafirovski.html [Revisado el 18-10-2010]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s